“Un escort masculino revela qué le piden sus clientas en la cama” autor: E. Zamorano (El Confidencial)

Un joven londinense anónimo lleva tres años haciendo realidad las fantasías más inconfesables de cientos de mujeres y su círculo más íntimo lo ignora

Ser lo que sus clientas quieren que sea. Así se gana la vida un joven escort masculino británico que responde al seudónimo de Lothario. Ya sea navegar por el Mediterráneo con damas de alto postín a ser su esclavo y cumplir cada una de su fantasías incluida la de mantener relaciones sexuales en balcones y sitios públicos. Después de tres años en activo, presume de haberse acostado con más de 300 mujeres.

“Siempre me encantaron las mujeres y el sexo”, afirma en una entrevista concedida a Las Bible. “Estaba conectado a Internet y pensé: ‘¿Por qué no lo pruebo?’. Así que subí una foto de perfil con una biografía y después de dos semanas ya tuve mi primera cliente. Ahora, en la actualidad, puedo llegar a ganar 10.000 libras en un mes (aproximadamente unos 11.594 euros). Como mínimo, 4.000 (unos 4.637 euros)”.

Le gustaba asumir el rol de dominada. Eso es porque era jefa de una gran empresa y estaba acostumbrada a que todos la obedeciesen

Lothario lleva su profesión con sumo secreto y recelo. “Solo un amigo sabe a qué me dedico”, señala. “Normalmente siempre estoy ocupado así que es algo que no contaría a nadie. No lo sabe ni mi familia, aunque he de reconocer que muchas veces puede ser muy difícil de ocultar”. El sitio web en el que se anuncia se llama Gentlement4Hire y el proceso de conseguir clientes es bien sencillo: las mujeres contactan con él a través de su perfil, intercambian mensajes con fotos y más tarde pasan a las sugerencias sobre lo que busca por el servicio.

 

Aunque por lo general desean prácticas muy convencionales, son muchas las que le pagan para cumplir alguna de sus fantasías más salvajes. “La petición más extraña fue cuando una empresaria de mucho éxito quería que fuese a su oficina vestida como una entrenadora personal. quería una experiencia similar a las 50 sombras de Grey, en realidad fue muy divertido”, explica.

“Ella desempeña un papel muy poderoso en su empresa, por eso quería que la dominase”, relata. “Es la persona que siempre toma todas las decisiones, todos la obedecen. Simplemente le gustaría estar en el otro lado. En total, duró unas cuatro horas”. Pero evidentemente, siempre hay cosas que no está dispuesto a hacer. “Un tío se puso en contacto conmigo para que tuviera sexo con su esposa mientras olfateaba mis zapatos y mis pies. Insistió durante mucho rato para hacerlo pero al final tuve que bloquearlo porque realmente no me gustaba nada la idea”.

Muchas de las mujeres a las que asisto están muy solas, algo muy típico en Londres

“Hay personas que disfrutan viendo a su esposas o novias con otro hombre”, agrega Lothario. “En realidad, muchas de ellas. Sé que la gente podría pensar que hay algo extraño en eso. Recibo muchas peticiones extremas que en la vida cotidiana podría hacer con mi pareja, pero no con un fin profesional. Por ejemplo, algunas personas han querido ser grabadas mientras mantenían relaciones sexuales a través de Skype para que su esposo lo vea, pero al final necesito ser muy cauteloso y reservado con mi privacidad”.

En los últimos tres años, el gigoló ha vivido cómodamente gracias a los pingües beneficios que su empleo le granjea y se ha hospedado en los mejores hoteles de algunos de los países más exóticos del mundo. “He estado en todas partes. Lo que pasa es que cuando tienes clientes que se convierten en habituales casi podría decirse que te conviertes en su novio”, incide. “He estado en casi todos los países de América Latina y Europa. Vas a fiestas, bodas… He estado navegando por Creta durante dos semanas”.

Algunas se han separado de su novio o están divorciadas y quieren volver a tener un ligue

“La cita más divertida que tuve fue en las Malvinas”, narra. “Fuimos a un resort increíble a pasar diez días y fue muy entretenido. En Las Vegas dimos un paseo en helicóptero por el Grand Canyon un día entero. No he hecho algo así en mi vida. Son mujeres muy adineradas que muchas veces pagan por encima del precio acordado. Al final te acostumbras y sabes que sería muy difícil dejarlo”.

Y aunque todavía no le ha descubierto su círculo más íntimo, sabe que debe mantener un ojo alerta. “Nunca me han pillado. Normalmente quedo con mujeres que no viven en Londres y solemos irnos a un lugar apartado. Siempre está el temor a que te descubran”, asegura. “Muchas de las mujeres a las que asisto están muy solas, algo muy típico de una ciudad como Londres. Otras simplemente están descontentas con su vida amorosa. Algunas se han separado de su novio o están divorciadas y quieren volver a tener un ligue, pero no soportan la idea de tener un perfil en Tinder o apps del estilo”.