Articulo “El Confidencial”

“Tengo más de 50, aparento 40 y mi vida sexual es activa. Este es mi plan de ataque”

“La cantidad de respuestas que reciben mis perfiles es increíble. Al ver mis fotografías me contactan hombres de 22. Y sí, casi podría ser su abuela”. La historia de Laurett Fenn

“Me siento más joven. De hecho, me siento más sexy que cuando tenía 30 años y a veces me olvido de mi edad real”. Bajo el pesudónimo de Laurett Fenn, esta mujer ha decidido relatar en el rotativo ‘The Sun’ su historia. Y no se trata de una típica madurita de buen ver que mantiene relaciones con chicos jóvenes. Son las confesiones de una ninfómana menopáusica.
Cuando envejecer es la llave del placer…
“Después de cuatro años en una relación de fidelidad sin sexo, me encuentro agonizando en la ninfomanía después de haber pasado la menopausia. Quiero sexo más que nunca y, de hecho, no he sentido nada parecido a ese estado de tristeza postfertilidad del que hablan. Mi vagina debería ser un desierto pero más bien es un oasis”.
A sus más de 50 años, luce un físico envidiable. “Puedo estar más cerca de los 60 que de los 50, pero una vida de cuidarme y una buena genética se traducen en que puedo pasar por 42 años, y lo hago”. Precisamente gracias a la menopausia, y al contrario de lo que suele ocurrir a la mayoría de las mujeres, Fenn perdió algo de peso y hoy luce bastante más delgada que cuando tenía veinte años.
Lejos de haberse convertido en un bicho raro, Fenn asegura que sus conocidos le animan a descargarse aplicaciones y apuntarse a páginas web de citas para saciar su desbordante deseo. “Mis amigos homosexuales y heterosexuales son los que aprueban mi foto de perfil. Después me conecto esperando que alguien me contacte. Siempre pongo un radio cercano a mi oficina y escojo el rango de edad masculino más amplio que se permita. Y a esperar”.
Sus impresionantes fotos llaman la atención de decenas de varones en poco tiempo. “La cantidad de respuestas que reciben mis perfiles es increíble. Al ver mis fotografías me contactan hombres de 22. Y sí, casi podría ser su abuela. Mi ‘time line’ en redes sociales está lleno de fotos de hombres con cuerpos esculturales, criaturas tan hermosas que me quedo sin aliento al verles. Es como si tuviese ante mi una caja de bombones de la que puedo escoger y elegir el que quiera”.
“Cuanto más tiempo paso usando aplicaciones me vuelvo más audaz. Ahora probablemente soy adicta, comprobando a menudo mis perfiles de Instagram, Facebook, Twitter y Snapchat. A veces bromeo cuando estoy tomando algo con mis amigos y veo pasar a algún desconocido y le pregunto descaradamente ‘¿yo no te he visto en Tinder?’”.
Podría ser su madre (o abuela)
“Nunca pensé que me iban a gustar los hombres jóvenes, pero me encantan. Y no sólo por su impresionante nivel de rendimiento. Me encanta su esperanza, bondad y el interés que muestran en mi. Sobre todo me gusta que estén seguros de si mismos y sean felices y que saben mucho más sobre sexo de lo que deberían. Un chaval de 25 años hace cosas que no sabía que eran posibles”, relata, y reconoce que su forma de ser le resulta de lo más atractiva. Pero ella sabe racionalizar y tiene los pies en la tierra: “Sé que están aquí por la misma razón que yo. Eso es lo único que tenemos en común”.
Cada vez más personas de mi edad se están contagiando de ETS pero yo quiero seguir siendo un vampiro sexual
Sin embargo, pese a la gran cantidad de encuentros sexuales que mantiene, no es capaz de sentirse completa: “He quedado para tomar copas con hombres más jóvenes que yo y algunos mayores. Estas citas me ayudan a reforzar mi confianza pero no sacian mis problemas de rendimiento sexual”.
“Volver a meterse en el juego del sexo después de la menopausia es más difícil que la primera vez, cuando los únicos requisitos previos eran llevar puesto tu mejor vestido y emborracharte. De hecho, tengo que estar lista y cuidarme mucho más. Por primera vez en mi vida, compro lubricante para mí y no para el coche”.
Pese a que, gracias a su edad, está exenta de que su intensa vida sexual se traduzca en un embarazo no deseado, Fenn comenta que su médico le advierte a menudo que no olvide utilizar protección: “Cada vez hay más personas en mi edad se están contagiando de ETS pero yo quiero seguir siendo parte de esta vanguardia de vampiros sexuales que se niegan a morir”. Hace unos meses le diagnosticaron vaginosis bacteriana, una dolencia común que desarrollan algunas mujeres y no resulta contagiosa para los hombres. “Me tomo mi tableta de pastillas y estoy completamente lista”, asegura.
Una adicción enfermiza
“A menudo me preguntan si prefiero a los hombres jóvenes y siempre respondo que ‘lo importante es el hombre no su edad’. Estas citas me ayudan a reforzar mi confianza pero no sacian mis problemas de rendimiento sexual”, asegura Fenn.
Es consciente de que su excesivo deseo sexual clínicamente diagnosticado como ninfomanía no es normal, y hace tiempo que asiste a una terapia profesional para trabajar su obsesivo problema. “Estoy aquí para recuperar mi vida y para mí eso significa, en concreto, recuperar mi confianza sexual”. Tengo que encontrar una manera de practicar relaciones sexuales hasta que me muera. No vale la pena vivir sin esa oleada de deseo y placer. Estoy luchando contra la muerte sexual que la menopausia trae automáticamente. Me niego a perderme en su sombra”.
Pese al enorme placer que siento cuando caigo en los brazos de algún hombre, soy consciente de que mi tiempo es limitado
“Me preocupan las enfermedades. Me preocupa que mi suelo pélvico vaya a ceder como una mina chilena”, confiesa. ¿Su truco para mantenerse sexualmente joven? Entre otras cosas, realiza a diario ejercicios Kegel y cuenta con una “máquina milagrosa con la que mi vagina vuelve a la vida como si hubiese usado un desfibrilador. La tengo tan fuerte que casi podría escalar a los árboles con ella”.
Mientras la menopausia y la postmenopausia aniquila gran parte de la necesidad sexual de muchas mujeres, Fenn siente más deseos que cuando tenía 20 años. Algo que podría resultar de lo más excitante si fuese capaz de controlarlos. “Pese al enorme placer que siento cuando caigo en los brazos de algún hombre, soy consciente de que mi tiempo es limitado. Los tipos raros, los ‘bellezones’ y los solitarios no pueden seguir siendo el centro de mi vida. No tengo ni idea de hacia dónde me lleva todo este sin fin de placer inimaginable, pero tengo que averiguarlo”.